Angkor. Susurros de una ciudad perdida

Abandonada por el paso del tiempo y sepultada por los árboles de la selva, la antigua ciudad sagrada de Angkor, epicentro del Imperio Jemer, sigue en pie tras miles de años y conserva el esplendor que una vez caracterizó a esta poderosa dinastía.

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Texto y fotos:
Irene García (Una vida de aventuras)

Una ciudad escondida en el espesor de la selva guarda entre sus paredes las historias milenarias de un pueblo que logró recrear el hogar de los dioses en la Tierra. En el año 802 el rey Jayavarman II sometió a las tribus que vivían en esta selva camboyana y creó un único reino donde se autoproclamó rey-dios. Para reforzar su ascendencia divina construyó templos religiosos e inició una tradición que continuarían sus sucesores durante siglos.

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Unas enormes raíces «protegen» el templo Ta Prohm, Angkor

El primer monumento de la zona fue el Preah Kho, aunque durante el reinado de Indravarman I se construyó uno de los templos más grandes y representativos, el Bakong. Suyavarman II edificó el templo más importante de Angkor y símbolo de Camboya, el Angkor Wat; pero la época de máximo esplendor fue a manos de Jayavarman VII quien amplió las fronteras del imperio y construyó Bayon, Ta Prohm y Preah Khan. En 1283 y debido a las invasiones mongolas y siamesas, el Imperio Jemer se debilitó y en 1327 se abandonó la capital hacia la actual Phnom Penh. Volvió a estar habitada durante un breve periodo en 1550 hasta la conquista de los siameses en 1594 y su abandono definitivo; aunque los motivos del abandono se desconocen algunos apuntan a las guerras. En la actualidad hay un total de 910 monumentos contabilizados que durante muchos años permanecieron en el olvido. Gracias a las ramas de los árboles que sellaron puertas y ventanas y a las gruesas raíces que sirvieron de soporte para estos templos, hoy en día y cubiertos de verde, se mantienen en pie creando imágenes espectaculares.

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Templo Banteay Srei, Angkor

La religión Jemer, y con ella el estilo arquitectónico de los templos, fue variando debido a las influencias de comerciantes hindúes y a la entrada del budismo en el siglo XII. Sus habitantes pasaron de tener una religión animista, que veneraba el alma de objetos y elementos del mundo natural como si fueran dioses, al hinduismo. La construcción de los templos durante la época hinduista trataba de representar el ascenso al Monte Meru, hogar de los dioses, con escaleras muy empinadas que simbolizaban la subida a la montaña sagrada. Con la llegada del budismo, los templos se construyen de forma horizontal y la imagen de buda se entrelaza con la iconografía hindú.

Este complejo de 400 kilómetros, ubicado en la actual ciudad de Siem Reap, necesita al menos tres días de visita para poder contemplar una muestra de la diversidad de templos que se encuentran repartidos por la selva. El precio de la entrada para tres días es de 40 dólares, aunque también hay entradas para un día (20 dólares) o una semana (60 dólares).

Habitaciones en silencio, oscuras, galerías abandonadas, bailarinas y elefantes tallados en las paredes y enormes caras de piedra que vigilan este museo al aire libre son la esencia de Angkor, una ciudad que susurra al olvido.

Informaciones prácticas

  • La ciudad de Angkor se encuenta cerca de la actual ciudad de Siem Reap, Camboya
  • Angkor fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1992
  • Horario de visita de 05:00 a 18:00 horas

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