Europa con mochila y en tren

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Solo la palabra Interrail ya me saca una sonrisa. Y no es por nada más que por el recuerdo que guardo de este viaje. Cada uno tiene su propia historia, pero estoy segura que la mayoría que han viajado por Europa de tren en tren acumulan buenas anécdotas al recordarlo.

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Texto:
Nerea Sánchez

Interrail es, tal y como definen en su página web oficial, una aventura en tren.  Existen dos pases: el primero incluye 30 países europeos a dividirte entre los días que elijas (máximo un mes). El segundo, en cambio, es para viajar solo por un país de Europa, escogiendo el itinerario que tu desees. En mi caso, escogí la primera opción y disfruté durante 10 días viajando por Ámsterdam, Múnich, Praga y Berlín.

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Munich (foto Nerea Sánchez)

La primera aventura es elegir el grupo de amigos con el que viajar. Será importante que aciertes en cuanto a la compañía, piensa que estarás prácticamente las 24 horas del viaje junto a ellos. Para todo o casi todo. Después de dormir, comer, compartir, debatir y convivir con ellos durante todo tu Interrail, tu amistad se verá fortalecida, o no.

La segunda es menos importante porque se puede, directamente, saltar. Me refiero a la planificación del viaje. Hay personas que prefieren montar su ruta antes de partir. Elegir qué países visitar, qué trenes tomar, cuantos días pasar en cada país, dónde dormir y comer, qué sitios merece la pena ver, etc. Personalmente recomiendo que se tenga una ruta abierta, está bien tener un esquema de lo que será tu Interrail, pero deja que durante el mismo éste pueda ser modificado. Ya lo dicen, la improvisación es un arte.

Eso sí, si pretendes realizar tu viaje en plena época de apogeo turístico, entonces si es totalmente recomendable reservar con antelación los hostales, hoteles o campings en los que vayas a dormir si no quieres que te salga por un ojo de la cara. Un consejo es dividirse las ciudades/países entre los mismos miembros del grupo, así cada uno hará de guía en una fase de vuestro viaje.

Un Interrail es sinónimo también de mochilero. Se tiene que tener cabeza a la hora de organizar lo que será tu vida en el viaje. Piensa que recorrerás muchos km con ella a cuestas y que deberás guardar también todo lo que adquieras durante éste. Una mochila ligera, con las cosas necesarias para el día a día y nada más. Consejo para las chicas, compraros una gorra y dejaros estar de secadores y planchas.

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Amsterdam (foto Nerea Sánchez)

Los trenes se convertirán en uno más del grupo. Serán tu medio de transporte, tu restaurante pasajero, tu cama por unas horas, tu lugar de reflexión y escritura, etcétera. Llevar consigo un reproductor de música, un libro, una libreta dónde escribir, comida y snacks variados… es necesario. Se pasan muchas horas dentro de un tren para viajar de un lugar a otro. No siempre es aconsejable viajar de noche: se tiene que pagar un suplemento (a parte de tu billete Interrail), no se descansa como en una cama y no se cogen las energías necesarias para la nueva aventura que te espera al día siguiente.

Llega lo más excitante del viaje: compartir habitación con infinidad de extraños. Ronquidos, olores y falta de intimidad serán tus fieles aliados. Pero no es para tanto, al revés, es una de las mejores experiencias si te sientas a hablar alrededor de una hoguera con algunos de ellos antes de ir a dormir o si son tan generosos que te hacen un regalo antes de marchar porque, digamos que, no pueden salir del país con él (teniendo en cuenta que nos encontrábamos en Ámsterdam). Conocerás gente interesante que ama viajar tanto como tú. El ambiente en los hostales siempre es recomendable. Además, acumularás tanto cansancio durante el día que por la noche caerás rendido en segundos, donde sea.

En cuánto a la comida, la catalogada como basura o fast-food será tu elección durante la mayor parte del viaje. Agradecerás llegar a casa y que tu madre te reciba con uno de sus platos estrella.

Tantos días te darán para pensar, debatir, filosofar, compartir, descubrir y crecer. Tendrás nuevas anécdotas que contar, miles de fotos que enseñar (o posturear por redes sociales) y se incrementarán tus ganas de comerte el mundo. Aunque duren poco al toparse con la realidad de tus días. Pero aún así, llegarás como nuevo y apreciaras, aún más, las pequeñas cosas de la vida como la comodidad de tu cama.

Información práctica:

– Tener en cuenta el cambio de moneda según el país europeo al que quieres viajar.
– Vigilar y cuidar tu pase Interrail como si te fuera la vida en ello.

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