Tobogán a bordo

El Mediterráneo, un mar de cruceros

Todos los días decenas de lujosos cruceros con esloras de vértigo surcan el Mediterráneo cargados de ilusiones y de felicidad. Miles de familias, amigos, parejas en luna de miel, conocidos o saludados, deciden embarcarse en un crucero para hacer realidad sus sueños. Estas enormes embarcaciones, verdaderas ciudades flotantes de lujo, tienen todo lo necesario para pasar unas vacaciones inolvidables disfrutando de un crucero por el Mediterráneo.

Desde hace unos años los cruceros por el Mediterráneo se han convertido en un clásico. Puertos como el de Barcelona han visto crecer de forma imparable el volumen de pasajeros que llegan a la ciudad para embarcarse en alguna de las impresionantes embarcaciones que inician en esta bella capital su viaje. Algunas de las mejores navieras del mundo como MSC Cruceros, Costa Cruceros, Norwegian Cruise Line o Royal Caribbean, entre otras, inician sus cruceros desde Barcelona. Otros puertos españoles en los que atracan estos grandes buques son Tarragona, València, Mallorca, Málaga o Alicante.

Cruceros desde Barcelona

Los cruceros empiezan en tierra. Es aconsejable llegar a Barcelona un par de días antes de la partida para poder disfrutar de la ciudad. Pasear por la Ramblas, recorrer el barrio Gótico, visitar la Basílica de la Sagrada Família o el Museo del Barça, subir a la cima del Tibidabo para disfrutar de las atracciones y las vistas sobre la ciudad, o bañarse en la playa, son solo algunos de los numerosos atractivos que ofrece Barcelona. Si tenemos más días también podemos ir de excursión a Montserrat o a Sitges.

Todo en el barco está pensado para que nadie se aburra, incluidos los niños

Una vez embarcados en alguno de los cruceros que parten de la ciudad comprobaremos que a bordo tenemos todo lo que podamos desear y necesitar. Un camarote con vistas al mar en el que no nos faltará de nada, restaurantes 24 horas, bares, piscinas, gimnasios, actividades deportivas, espectáculos de todo tipo, teatro o conciertos. Las mismas embarcaciones son todo un espectáculo por la calidad y el lujo de detalles con la que están construidas. Las comidas son algo siempre destacable que se cuida hasta lo más mínimo, así como la limpieza.

Todo en el barco está pensado para que nadie se aburra, incluidos los niños que siempre tienen un amplio programa de actividades para todas las edades o guarderías para los más pequeños.

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Contemplar la salida o la puesta del sol a bordo de un crucero es un lujo para los sentidos

Pasar unas vacaciones a bordo de un crucero permite relajarse y disfrutar de un ambiente único, tomar el sol, bañarse en las piscinas o contemplar espectaculares amaneceres o atardeceres en mitad del mar. También es un modo ideal de acercarse a ciudades históricas como Marsella, Niza, Roma, Palermo o Túnez si viajamos por el Mediterráneo Occidental. Si nos dirigimos a la otra punta podemos conocer lugares como Venecia, Dubrovnik, Alejandría, Atenas o Estambul, o islas como Santorini, Mykhonos o Rodas.

Pasar unas vacaciones a bordo de un crucero permite relajarse y disfrutar de un ambiente único

En cada puerto donde haremos escala es posible contratar excursiones. También es posible realizar las visitas por nuestra cuenta. Lo que hay que tener presente es que normalmente el tiempo para las visitas es limitado y si hacemos la excursión por nuestra cuenta hemos de organizarlo bien para poder ver todo lo que hayamos previsto. Naturalmente en las excursiones organizadas está todo pensado y calculado para que no nos perdamos nada de lo que sea interesante ver.

Los cruceros por el Mar Mediterráneo suelen durar entre 5 y 14 días, y hay tres temporadas: alta: desde finales de mayo a inicios de septiembre; media: desde finales de abril hasta primeros de mayo y desde finales de septiembre hasta octubre; baja: desde noviembre a marzo.

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