Congost de Mont-rebei

La travesía del desfiladero

El Congost de Mont-rebei

No es el Gran Cañón del Colorado ni son las Montañas Rocosas, es el Congost de Mont-rebei. A poco menos de tres horas de Barcelona o de Zaragoza hay un lugar maravilloso y hasta hace unos años escasamente conocido que cautiva a cualquiera que lo descubre. Un lugar que aunque parezca inaudito se mantiene virgen, sin carreteras ni líneas eléctricas que lo mancillen. Y lo más importante, lo tenemos muy cerca.

Texto y fotografías: Josep Maria Serra

En su vertiginoso descenso desde el Pirineo para unirse al río Ebro, el Noguera Ribagorçana se frena en seco justo a la entrada del Congost de Mont-rebei y estrecha su cauce. Aragón a un lado, Catalunya al otro, dos enormes muros que alcanzan los 500 metros en su parte más alta y que en su parte más estrecha están separados por apenas 20 metros, flanquean las aguas que penetran silenciosas en la garganta con el mismo respeto que mostrarían si se adentraran en una catedral gótica. Tras tantas emociones las aguas llegan tranquilas al embalse de Canelles donde podrán reposar hasta que les llegue el turno de sobrepasarlo.

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Parte del camino excavado en la roca

Conocí esta maravilla de la naturaleza hace bastantes años y desde entonces he repetido la experiencia anualmente hasta que se ha masificado, tal vez en exceso. La primera vez fui con mis dos hijos que también me acompañaron en las siguientes visitas, algo poco habitual y que indica bien a las claras el fuerte atractivo que ejerce este paisaje en quien lo descubre.

El viaje en coche, en mi caso desde Barcelona, ha de iniciarse temprano para que la excursión no nos pille en las horas más calurosas del día. Hay que llegar al Pont de Montanyana un pueblo situado en la carretera N-320  que une Lleida con el Vall d’Aran. Una vez allí se toma una pequeña carretera a mano derecha y a pocos kilómetros hay que dejarla siguiendo por un sendero sin asfaltar la indicación de la Masieta. Aquí dejamos el vehículo y empezamos la excursión a pie. Éste no es el único camino de llegar hasta la Masieta, ya que también puede hacerse por la preciosa carretera de Tremp que transcurre junto al embalse de Terradets y desde la que hay que tomar un desvío poco antes de llegar a la capital del Pallars Jussà, hacia Sant Esteve de la Sarga. Esta carretera es pequeña, apenas transitada y transcurre por un paisaje que sobrecoge y enamora.

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Un puente colgante facilita el acceso al Congost

Una vez en la Masieta empezamos a andar paralelos al Noguera que en este lugar todavía desciende rápidamente. El camino, fácil y bien señalizado, nos lleva hasta un  puente colgante que nos permite salvar el barranco de Alsamora además de convertirse  en un escenario ideal para realizar bonitas y pintorescas fotografías.

A partir de aquí el sendero inicia un suave ascenso para irse adentrando suavemente hacia el Congost. En un momento del camino vemos que éste forma parte de la pared, que en realidad es un camino excavado en el muro de piedra.

En los años 20, la Mancomunitat de Catalunya excavó en la roca un camino que atravesaba el Congost con el fin de acabar con el aislamiento secular de los pueblos de la zona. El camino se inauguró en 1924, pero la construcción del embalse de Canelles en los años 80, lo sepultó bajo las aguas, obligando a construir uno nuevo 70 metros por encima del anterior. Y éste es el que hoy en día nos permite recorrer el Congost de Mont-rebei y disfrutar de una de la maravillas de nuestro país.

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Con suerte durante la travesía por el Congost de Mont-rebei se pueden observar aves rapaces

Aunque la altura puede ser un contratiempo para aquellos que estén aquejados por el vértigo, la anchura del camino, que es de unos dos metros, y la existencia de un cable quitamiedos facilita el camino y lo hace asequible a cualquiera. A mitad del recorrido la cueva Colomera, de no muy difícil acceso, conserva restos de su ocupación durante el neolítico y la edad del bronce.

Con suerte, durante la excursión, estaremos acompañados por las aves rapaces y las golondrinas que pueblan el desfiladero.

Hace unos años las paredes del desfiladero quedaron unidas por un vertiginoso puente colgante que sigue por un camino de madera clavado en la pared y que da acceso a la cima.Un puente que une Aragón con Catalunya.

Una vez atravesado el Congost se puede continuar por un pequeño sendero con una subida bastante pronunciada hasta la Ermita de la Mare de Déu de la Pertusa, pero sólo es aconsejable si somos buenos andadores, llevamos suficiente agua y tenemos tiempo, ya que implica alargar la excursión en unas cuatro horas entre ir y volver. Eso sí, la vista bien se lo merece.

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Todo el recorrido es enormemente fotogénico

Informaciones prácticas.

–  Es muy importante llevar una buena provisión de agua ya que no la hallaremos en todo el recorrido.

–  El Congost de Mont-rebei es un espacio protegido propiedad de la Red Espai Natura de la Fundació Catalunya La Pedrera. Tiene cerca de 600 hectáreas. Los domingos a las 10 de la mañana se organizan recorridos guiados.

–   Una alternativa para realizar esta excursión es ir con dos vehículos, dejar uno en la Masieta e  ir con el otro hasta la Ermita de la Mare de Déu de la Pertusa desde donde empezamos la ruta. De este modo no hace falta ir y volver andando, aunque hay que hacer bastantes kilómetros en coche.

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